Morir bien
Hace ya unos cinco años, cuando me contagié del COVID, me dieron ataques de tos que me impedían respirar por unos largos, largos segundos. Usualmente sucedía por las mañanas, por el frío o no sé qué razón, pero la expectativa de experimentar nuevamente esa impotencia provocó que empezara a aterrarme que amaneciera. Sinceramente, no temía a la muerte en sí, sino al dolor y la desesperación. Y es que, ocasionalmente, pienso acerca del momento en el cual me toque partir de este mundo o fallezca alguna persona cercana a mí, y oro al Señor para que, en Su gracia, nos conceda morir bien.
Sí, he pensado en cómo me gustaría morir y, pues sí, sin duda preferiría una muerte tranquila, mientras duerma, sin dolor. Tal vez el Señor me lo conceda, o quizá sea una de las tantas víctimas de homicidio, agonice por alguna enfermedad o sufra algún accidente (no que sea morbosa, pero es posible). Incluso se me puede dar el privilegio de morir por la causa de Cristo, como aquellos mártires.
Aunque no sé cómo moriré, una cosa he demandado al Señor y esta buscaré: que mi muerte Le glorifique. Que no blasfeme yo Su nombre en medio del dolor ni dude de Su bondad llenándome de desesperación; que mi fe no falte ni prevalezca el miedo; que sea agradecida con mi último aliento a Aquel cuyas manos sostienen mi vida. Deseo morir, en la medida de mis posibilidades, en paz con todos, no albergando amargura, rencor u orgullo. No quiero perecer en desobediencia, por mi negligencia o en pecado. Y sobre todo, que al borde de la eternidad, no me carcoman la culpa ni la vergüenza, ni sean mi seguridad mis logros y esfuerzos, sino que descanse en la gracia y el perdón de Aquel que me amó tanto que entregó Su vida para que yo viva.
Porque no sé cómo o cuándo moriré, he de vivir cada día con sabiduría, aprovechando bien el tiempo, corriendo la carrera, peleando la batalla, guardando la fe. Quiero decir un día, tal como mi Señor: «Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese»1. Pues la Biblia nos enseña cómo debemos glorificar a Dios con nuestra vida y señala que podemos glorificarlo también con nuestra muerte. Y Cristo es el perfecto ejemplo de ambas cosas, del «hacedlo todo para la gloria de Dios»2.
Ciertamente Aquel que hace todas las cosas para Su gloria cumplirá Su propósito, pero nosotros tenemos la oportunidad de decidir darle la gloria que merece a través de todo lo que somos y hacemos. Mientras seguimos en este lado de la eternidad, no podemos flaquear, bajar la guardia y olvidar para qué fuimos creados. Sólo glorificando a Dios la vida tendrá sentido y la dirección será clara.
Querido lector, si estamos en Cristo, no tenemos que temer a la muerte ni al juicio final, pues Jesús fue juzgado en nuestro lugar haciéndonos justos y reconciliándonos con Dios. Además, Él nos ha librado del poder del pecado para que podamos despojarnos de él. Sólo por Cristo y en Cristo podremos morir bien. Incluso si los animales nos devoraran, la enfermedad nos consumiera, la violencia nos alcanzara, aun si pasara lo peor, realmente se podría decir de nosotros que descansamos en paz.
Pero si, por el contrario, Jesús no es tu Salvador y Señor, y persistes en esa condición, morirás en tus pecados, sin Dios y sin esperanza. Así que hoy, mientras hay tiempo, vuélvete a tu Creador. Abre tu Biblia y conoce que
por cuanto los hijos [es decir, nosotros] participan de carne y sangre, también Jesús participó de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida.3
Abre tu Biblia y conoce a Aquel que, por cuanto se hizo semejante a nosotros, puede entendernos y compadecerse de nosotros. Que no te sorprenda la muerte, pues ya ha sido derrotada. Todavía estás a tiempo: ¡reconcíliate con Dios!
Foto de Bharath Kumar en Unsplash
Juan 17:4 RVR1960
1 Corintios 10:31 RVR1960
Hebreos 2:14-15 NBLA



Mi fav hasta ahora
Dios nos ayude a morir bien! A aprovechar el tiempo, pero no estar confiados en nuestra justicia ❤️🩹